Estimaciones: alrededor de un tercio de la población
local podría verse afectado
Advierten sobre el riesgo de dengue
Aunque este año no se registraron casos autóctonos,
la situación en países vecinos indica que se deben tomar medidas
preventivas La
enfermedad es transmitida por un mosquito y no existen vacunas
preventivas Hay que combatir al vector y conocer los síntomas para
consultar en forma precoz
El mosquito transmisor no
discrimina: "Pica a cualquier persona, y puede vivir en el agua
acumulada de llantas en desuso, en un depósito abandonado o en un bello
jardín regado con agua de lluvia". Así advierte la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) sobre la necesidad de prevenir el dengue
Es uno de los peores enemigos de
la salud de las Américas -donde el número de casos creció de 66.011
en 1980 a 680.000 en 2001-, y en la Argentina se calcula que "si
bien no hay cifras exactas, alrededor de dos tercios de la población
estarían en riesgo (mayor o menor, según la zona del país) de
contraer la enfermedad", según afirmó a LA NACION el doctor Andrés
Leibovich, subsecretario de Programas de Prevención y Promoción del
Ministerio de Salud de la Nación.
Insecto domiciliario
Hasta el momento, y durante 2003, "no hemos tenido casos autóctonos
-agregó el funcionario-. Hubo dos casos en Jujuy, pero importados
(personas que se contagiaron fuera del país). Y hemos descartado 61
casos de posibles pacientes con dengue en Jujuy y Salta. El problema es
que tenemos información de un brote en Bolivia, en Santa Cruz de la
Sierra, y también de casos en Paraguay y en Brasil".
El dengue es una enfermedad infecciosa causada por un virus. Su
principal vector es el mosquito Aedes aegypti, un insecto domiciliario
que prefiere el clima cálido y cuyos principales criaderos son las
fuentes de agua estancada. Se manifiesta de dos formas principales: la
fiebre del dengue o dengue clásico, y el dengue hemorrágico.
En el primer caso, los síntomas incluyen apariciones bruscas de
fiebre alta, dolor detrás de los ojos, dolor de cabeza y en los músculos
y articulaciones (por eso se la llama "enfermedad
quebrantahuesos"), con náuseas y vómitos.
El dengue hemorrágico -que puede ser mortal- tiene síntomas
similares, a los que se agregan severos y continuos dolores de estómago,
sangrado en diferentes partes del cuerpo y vómitos.
Las provincias del norte del país son las que podrían verse más
afectadas en caso de brote.
Un informe de la cartera de Salud resume que "a partir de 1998,
cuando reemergió el dengue en la región, se produjeron cuatro brotes:
dos en Salta (1998-2002), uno en Misiones y uno en Formosa (ambos en el
2000), y fueron notificados además casos importados en otras
provincias, fundamentalmente Buenos Aires".
En la actualidad, "la población en riesgo de enfermar por
dengue en esas provincias -donde se está implementando un plan de
emergencia- es de 265.503 habitantes. Por otra parte, se puso en marcha
un plan que alcanza a 15 millones de personas, para disminuir el riesgo
de dengue en el conurbano bonaerense y en grandes capitales del país".
¿Por qué es necesario prevenir?
"Porque contamos con diversos ingredientes para que ocurra una
epidemia en nuestro país -explicó a LA NACION el doctor Alfredo Seijo,
jefe de Zoonosis del hospital Muñiz-. En primer lugar, hay Aedes
aegypti circulando. Segundo: existe en la frontera un serotipo con alta
virulencia y, tercero, hubo un entrecruzamiento de serotipos en la
frontera, condición para que se produzca el dengue hemorrágico, que es
el más peligroso."
Aclaró el especialista que "las grandes ciudades tienen altos
índices de Aedes aegypti, a lo que se suma la presencia de personas que
ingresan en nuestro país provenientes de zonas en las que ya se han
registrado casos".
Advirtió, además, que la máxima actividad del mosquito se observa
durante abril y mayo.
Sin tos ni resfrío
Combatir al vector no es tarea fácil, pero existen medidas
tendientes a evitar su propagación (ver infografía).
También es fundamental estar atento a los síntomas característicos
de la enfermedad: "La población debe saber que los cuadros con
fiebre alta no siempre son de origen respiratorio. En el caso del
dengue, el paciente afectado no tose ni tiene resfrío".
En cuanto al dengue hemorrágico, el más temido, la mortalidad
"está relacionada con la consulta precoz -dijo Seijo-. Si el
paciente y el médico conocen los síntomas, la letalidad seguramente
será menor. Lo importante es no interpretar al dengue como un estado
gripal, no automedicarse (principalmente, no tomar aspirinas) y
concurrir a un profesional".
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